El Ingreso Mínimo Vital (IMV) se configura como el derecho subjetivo a una prestación de naturaleza económica que garantiza un nivel mínimo de renta a quienes se encuentren en situación de vulnerabilidad económica. A través de este instrumento se persigue garantizar una mejora de oportunidades reales de inclusión social y laboral de las personas beneficiarias.
En el 2022 se produjo una novedad en la prestación y fue la entrada en vigor del Complemento de ayuda para la infancia (API), que nace para proteger a los hogares más vulnerables con menores de edad y supone la asignación de una cuantía mensual por cada hijo.